Hacia la Reforma Universitaria

Informativo del Rectorado No. 19

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Hacia la transformación de la estructura académica

El Consejo Directivo Central (CDC) aprobó las nueve líneas de trabajo para 2008 en “Reforma Universitaria y Largo Plazo” que fueron resumidas en el número anterior de este Informativo. Se asignaron recursos y se resolvió asimismo que: “Al 30-4-08, el CDC revisará la asignación hecha a cada línea de trabajo, en función de los informes de avance que presente cada uno de los equipos responsables”. Hace falta trabajar intensa y rápidamente.

Con ese fin, nos referimos aquí a una de esas líneas, Hacia la transformación de la estructura académica, que debe constituir una clave mayor de la nueva Reforma. En esa dirección se ha venido sugiriendo un camino. En la contribución a la elaboración de una “Agenda prioritaria” de la UR para el período 2007-2008, presentada por el rectorado en diciembre 2006, se incluye el siguiente párrafo.

Esbozo de espacio interdisciplinario de la UR. Los problemas sociales que demandan conocimiento avanzado no suelen corresponder a una sola disciplina. Diversas carreras, redes y otras instancias de colaboración académica tienen un carácter intrínsecamente interdisciplinario. Por lo general desbordan los marcos de una sola Facultad, lo que genera diversas dificultades para funcionar y aprovechar los esfuerzos realizados. Todo esto constituye un problema mayor de la estructura académica y de las formas de gestión en la UR. Varias cuestiones relevantes (ambiente, energía, desarrollo y muchísimas otras) requieren un marco interdisciplinario para su estudio. Experiencias como las de algunas Redes Temáticas, entre otras, son valiosas y, al mismo tiempo, muestran que en varios casos es preciso ir más allá. Como experiencia piloto, se podría llamar a proyectos para la creación de algunos centros interdisciplinarios, constituidos por docentes ya insertos en la UR: los gastos iniciales se limitarían así a ciertas extensiones de horario y a una estructura con fuerte componente virtual; los centros estarían en condiciones de ofrecer “módulos” o “créditos” válidos para distintas carreras, lo que ayudaría a que también entre los estudiantes se refuercen los diálogos interdisciplinarios.

Una de las resoluciones de las Jornadas Extraordinarias del CDC de este otoño fue: “Promover la conformación de un espacio interdisciplinario de la UR, que encare las tres funciones universitarias y, en particular, respalde académica, administrativa y materialmente el dictado de carreras compartidas y otras actividades de tipo similar, como los tramos comunes de carreras diferentes”.

El documento que fundamentó la propuesta de las nueve líneas de trabajo para 2008 en “Reforma Universitaria y Largo Plazo” menciona, como ejemplos entre otros posibles de tareas concretas en lo que se refiere a la transformación de la estructura académica, los siguientes: (i) Conformación del espacio interdisciplinario de la UR(construcción de la base física, administrativa e institucional; llamados a propuestas para las primeras creaciones de centros interdisciplinarios en este contexto); (ii) Fomento de la vinculación temprana a la investigación y extensión de grupos estudiantiles de carácter interdisciplinario.

Hace cuarenta años, el Rector Maggiolo subrayaba que una estructura universitaria constituida esencialmente mediante el agrupamiento de facultades era académicamente contraproducente y obsoleta. Ciertos cambios han tenido lugar desde entonces, pero han sido escasos y, sobre todo, mucho más lentos que los exigidos por las nuevas dinámicas del conocimiento. No se trata de repetir los debates de hace medio siglo. Suprimir las facultades era erróneo entonces y sigue siéndolo. Las facultades son insustituibles para concebir e implementar ciertos planes de estudio flexibles pero bien vertebrados, para forjar lazos colectivos, para el ejercicio del cogobierno, como fuentes de identidad.

Pero con las facultades no alcanza para impulsar coordinadamente la enseñanza, la investigación y la extensión a los niveles requeridos por la lucha contra el subdesarrollo en el siglo XXI. Hace falta ensayar audazmente alternativas nuevas. Se han esbozado lineamientos, adoptado resoluciones primarias, asignado algunos recursos. Llegó la hora de concretar iniciativas.

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