Columna del Rector de la Universidad de la República, Dr. Rodrigo Arocena.
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Rodrigo ArocenaEn las Rendiciones de Cuentas se discute sobre todo en torno a los incrementos solicitados. Ello no corresponde este año, por lo que se puede centrar la atención en lo realizado. La Universidad de la República (UR) está presentando su “Rendición Social de Cuentas” 2005-2009, para informar a la ciudadanía de lo hecho con los fondos que le han sido asignados.

Como todos los años, la UR ha presentado su Balance de Ejecución Presupuestal 2008. Allí se comparan los montos ejecutados durante los últimos cinco años de las partidas asignadas por la Ley Presupuestal y Leyes Especiales.
Redondeando, en precios constantes de diciembre 2008, esa ejecución fue la siguiente: 2.809 millones en 2004; 2.887 millones en 2005; 3.044 millones en 2006; 3.487 millones en 2007; 4.208 millones en 2008. El incremento fue pues casi de 50% durante el período, habiéndose logrado el mayor crecimiento al final, pues de 2007 a 2008 la ejecución indicada creció casi 21 %.

Del total consignado, en 2008 se ejecutó 61,24% en retribuciones, 14,86% en cargas legales y prestaciones, 3,65% en bienestar de estudiantes y funcionarios, 13,07% en gastos de funcionamiento y 7,18% en inversiones.

El Poder Ejecutivo solicitó información, que ya le ha sido suministrada, incluyendo detalles sobre el cumplimiento de cada una de las metas planteadas y una síntesis tanto de lo hecho como de los desafíos para el próximo período. Se pidió que este último texto no tuviera más de cuatro páginas, lo que obligó a sintetizar al extremo para preparar el documento “La Universidad de la República: de lo realizado en el período 2005 – 2008 a los desafíos del futuro”, que fue aprobado por el Consejo Directivo Central. Ya está disponible en el Portal de la Universidad, donde pronto se abrirá la nueva sección Rendición Social de Cuentas, la que incluirá, entre otros textos, informes de los distintos servicios universitarios.

Ese documento destaca en particular lo hecho para expandir el acceso a la enseñanza avanzada, ampliando la oferta de carreras, apoyando especialmente a los nuevos estudiantes y diversificando las modalidades educativas. Todo esto es crucial para que más personas puedan completar una formación terciaria. Vale la pena mirar esta cuestión con cierta perspectiva.

En los primeros años de la década de 1970 egresaban unos mil estudiantes por año de la UR. Al concluir la década siguiente, el promedio superaba los tres mil estudiantes. Consignemos con algo más de detalle lo que sucedió después: en el quinquenio 1993-1998 el promedio anual de estudiantes que concluyeron una carrera de grado fue de 3.096; en el siguiente quinquenio, 1999-2003, dicho promedio se elevó a 3.742; en el último quinquenio, 2004-2008, el promedio fue de 4.225. Se registra pues en los últimos años una mejora significativa pero pequeña.

Por consiguiente, hace falta impulsar grandes cambios, dentro y fuera de la UR. En relación a lo primero, es preciso priorizar la renovación de la enseñanza, a lo que mucha gente dedica esfuerzos sustantivos pero que todavía no se ha concretado en innovaciones de gran alcance. Cabe esperar que el acceso efectivo a la enseñanza avanzada mejore bastante, en particular, a partir de los cambios en curso del accionar de la UR en el Interior y las inversiones nuevas que en ese marco se están realizando.

Por otro lado, la UR ha afirmado reiteradamente que, para caminar hacia la generalización de la enseñanza avanzada, es imprescindible construir un verdadero Sistema Nacional de Enseñanza Terciaria Pública, conformado por instituciones ya existentes y otras a crear, autónomas, cogobernadas, gratuitas, de libre acceso y estrechamente coordinadas entre sí. Ayer se instalaron las Comisiones de Implantación que deben proyectar las dos nuevas instituciones previstas en la Ley General de Educación, el Instituto Universitario de Educación y el Instituto Terciario Superior. Esas tareas merecen atención especial.

La Rendición Social de Cuentas, a la que aquí nos hemos referido, constituye no sólo un deber fundamental de la UR sino que es también imprescindible para posibilitar un mayor involucramiento en los cambios, cuestión crítica para la Reforma Universitaria.

 

 
   

 

 

 

Facultades, Insitutos y Dependencias Universitarias de cara a la Rendición Social de Cuentas.
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l Documentos sobre balance, perspectivas y metas alcanzadas en este período.
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